
Contar parece sencillo para un adulto, pero un niño tiene que hacer varias cosas a la vez: decir los números en orden, señalar cada objeto una vez y solo una, y recordar cuáles ya ha contado.
La correspondencia uno a uno es la pieza central: un número, un objeto. Los niños suelen recitar números mucho antes de poder emparejarlos bien con objetos, así que un juguete olvidado o contado dos veces no es motivo de preocupación, sino una etapa.
Qué dicen las orientaciones
Development Matters, la guía del Departamento de Educación de Inglaterra para la primera infancia, describe a niños de tres y cuatro años que aprenden a decir un número por cada objeto, en orden, y a saber que el último número al contar un grupo pequeño indica cuántos hay en total.
Esa segunda idea, el principio de cardinalidad, lleva tiempo. Una investigación de Sarnecka y Carey encontró que muchos niños cuentan correctamente antes de entender que el último número responde a «¿cuántos hay?», así que ayuda hacer la pregunta después de contar juntos.
Por qué ayuda tocar y mover
Las manos pequeñas llevan la cuenta mejor que los ojos solos. Cuando el niño pasa cada objeto de un lado a otro mientras cuenta, lo contado y lo que falta quedan separados, y nada se cuenta dos veces.
La guía de la Education Endowment Foundation sobre matemáticas tempranas recomienda usar objetos, imágenes y los dedos para apoyar el pensamiento y la conversación. En casa, eso significa simplemente contar cosas reales.
Juegos para probar
- La hucha: contar botones o monedas dentro de un bote, uno a uno, para que cada uno haga «clinc».
- Poner la mesa: un plato, un vaso, una cuchara por persona. ¿Hay uno para cada uno?
- Huevera o cubitera: poner un pompón o una pieza de pasta en cada hueco mientras contáis.
- Contar escalones: un número por escalón, al subir y al bajar.
- Palmada y número: una palmada por cada juguete en fila, y luego preguntar «¿Cuántos hay?»
Con calma
Si se salta un número, volved a contar juntos, despacio, tocando cada objeto. Empezad con grupos pequeños de tres a cinco en fila antes de probar con grupos desordenados, que son más difíciles. Unos momentos cortos y divertidos a lo largo del día valen más que una sesión larga.
