
Para un niño pequeño, sumar es «juntar» o «llega uno más», y restar es «quitar» o «se van algunos». Puede resolver estos pequeños problemas con juguetes mucho antes de conocer los signos + y −.
El día a día está lleno de ellos: galletas que se comen, invitados que llegan, juguetes que se reparten. Hablar de lo que pasa es el inicio del pensamiento matemático.
Qué dicen las orientaciones
Development Matters describe a niños de tres y cuatro años que resuelven problemas matemáticos cotidianos con números hasta cinco.
Para los cinco años, menciona entender «uno más, uno menos», explorar cómo se forman los números hasta el 10 y recordar de forma automática las parejas de los números del 0 al 5 y algunas hasta el 10.
Cómo suele desarrollarse
Los niños suelen empezar contándolo todo: tres juguetes, dos juguetes y luego los cinco desde el uno. Más adelante parten del número mayor y siguen contando: «tres… cuatro, cinco». La resta suele empezar quitando objetos y contando lo que queda.
La guía de la Education Endowment Foundation sobre matemáticas tempranas recomienda objetos, imágenes y dedos para explorar estas ideas, y animar a hablar de lo que se ve. Los dedos no son trampa; son una herramienta natural.
Actividades para probar
- Cuentos con cuentas: «Dos ositos hacen un pícnic. Llega uno más. ¿Cuántos hay ahora?» Representadlo.
- Esconder y mostrar: poned cinco botones y esconded algunos bajo un vaso. ¿Cuántos hay escondidos?
- Mates de merienda: tres galletas, te comes una. ¿Cuántas quedan?
- La parada de autobús: los muñecos suben y bajan de un autobús de cartón. Contad quién va a bordo en cada parada.
- Cinco con dos manos: mostrad cinco dedos de distintas formas, cuatro y uno, tres y dos.
Sin presión
Sigue el ritmo de tu hijo y empieza con números pequeños. Si cuenta todo desde el uno, está bien; seguir contando llega con el tiempo. Pregunta más «¿Cómo lo has averiguado?» que «¿Cuál es la respuesta?», y disfruta de las distintas maneras que descubre.
