
La lectura no llega con un horario fijo, y el margen normal a cualquier edad es enorme. Lo que sigue es una guía suave de lo que suele pasar y cuándo, útil para orientarse, no para poner nota a tu hijo.
Que un niño vaya «adelantado» o «atrasado» respecto a esto a los cuatro años dice muy poco de dónde estará a los ocho.
Hacia los 3 años
- Le encanta que le lean; tiene libros favoritos que quiere una y otra vez.
- Se suma a las rimas y a las frases que se repiten.
- Hace como que lee, contando una historia conocida a partir de los dibujos.
- Puede que reconozca la primera letra de su nombre.
Hacia los 4 años
- Percibe que las palabras están hechas de sonidos: detecta rimas y sonidos iniciales.
- Reconoce varias letras y empieza a relacionar algunas con su sonido.
- Entiende que la letra impresa tiene significado; pregunta qué «dicen» los carteles.
- Algunos empiezan a unir sonidos en palabras muy sencillas. Muchos aún no; las dos cosas están bien.
Hacia los 5 años
- Conoce la mayoría de los sonidos de las letras y puede unir palabras sencillas (s-o-l).
- Lee libros decodificables cortos con ayuda.
- Empieza a escribir algunos sonidos y palabras sencillas.
De los 6 a los 7 años
- Lee con más fluidez, se atreve con palabras más largas y con las excepciones más comunes.
- Empieza a leer para aprender, no solo a aprender a leer.
- Lee libros sencillos por su cuenta y con cada vez más expresión.
Unas palabras sobre las comparaciones
Cuesta de verdad ver al hijo de un amigo leer con soltura mientras el tuyo aún está encontrando su camino. Pero la lectura temprana no es una ventaja que se acumula: muchos niños que empiezan más tarde se ponen al día por completo y adelantan.
La exposición constante, el juego con sonidos y los cuentos compartidos importan mucho más que alcanzar cualquier hito «a tiempo». Si tienes una preocupación concreta, su maestro o el pediatra son las personas adecuadas a las que preguntar.
