
Muchos padres preguntan si su hijo va «atrasado» porque el hijo de un amigo ya lee. Casi siempre, la respuesta honesta es que a esta edad no existe ir atrasado: los niños llegan a la lectura con ritmos muy distintos, y empezar pronto no es una ventaja que dure.
Lo que importa es la preparación, y la preparación se puede observar. Esto es lo que conviene mirar.
Señales de que se está preparando
- Disfruta cuando le leen y pide los mismos libros una y otra vez.
- Percibe que las palabras están hechas de sonidos: detecta rimas, o que «sol» y «sopa» empiezan igual.
- Reconoce algunas letras, sobre todo las de su nombre.
- Hace como que lee, pasando el dedo por el texto y contando la historia de memoria.
- Pregunta qué «dicen» los carteles, las etiquetas y los envases.
Si esas señales aún no están
Es completamente normal, y no es motivo para machacar. Lo más eficaz que puedes hacer por un niño que aún no está del todo preparado es jugar con los sonidos y leer en voz alta, las dos actividades que construyen esa preparación.
Cantad canciones, inventad rimas absurdas, dad palmadas a las sílabas de las palabras y mantened los libros como un hábito diario y cálido. La preparación suele llegar sola una vez que la base está puesta.
Cuándo pedir consejo
Consulta con su maestro o con el pediatra si tu hijo tiene unos cinco años o más y le cuesta de forma constante oír o jugar con los sonidos, no muestra interés por la letra impresa pese a estar muy expuesto, o si hay dificultades de lectura en la familia.
El apoyo temprano en algo como la dislexia marca una diferencia real, y consultar pronto nunca es exagerar.
